Goma


Muerto
noviembre 8, 2009, 1:56 pm
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El… ¿jueves? ya no recuerdo, creo que si fue el jueves, me quedé a comer en la oficina por que andaba en chinga con unas correcciones. Después de un malentendido y algo de drama con unos sushis que encargamos, luego no íbamos a tener y al final si llegaron, fuimos a comer una tortas ahogadas a unas cuadras de la oficina.

Tortas ahogadas. Morelianas.

Se me oucrrió una analogía interesante. Cuando uno va a ver las películas basadas en libros, erróneamente espera que estas sean iguales, página por página. Yo solía esperarlo, pero después del Conde de Montecristo entendí que lo único que pueden tener en común es el título y eso no las hace malas películas, sólo malas adaptaciones, o adaptaciones a secas. Yo leí el libro de las tortas ahogadas y me llevaban a ver la película.

El lugar, sugestivamente, se llamaba “Tortas Guadalajara”. El menú estaba en una pizarra y mi primera sorpresa fue ver que las tortas costaban $15 y que la orden de tres tacos con carne costaba $12. En guanatos, los tacos salen a $10 cada uno mientras que una torta llega a alcanzar los $30 en algunos lugares. Yo pedí torta y todos los demás (Diana, Sonia, Víctor y Pepe) pidieron órdenes de tacos. ¿Quien va a LAS TORTAS y no pide tortas?. Algo diferente es que aquí cuando pides te preguntan qué término quieres tu órden: una órden de tacos, ¿qué término?, tres cuartos, la mía media; pensé que se referían al término de las carnitas y no concebí comer maciza que no estuviera bien cocida, pero luego me explicaron que se refieren al término de la salsa y cuando les dije que allá no es así se sorprendieron un poco. Allá la llevan con salsa de jitomate y uno le pone chile o ellos le ponen el chile, pero no hacen 4 tipos de salsas diferentes. La torta estaba muy rica, no es igual a la de Guadalajara, pero eso no demerita el sabor de la Moreliana. La única diferencia está en el pan: mientras en Guadalajara se usa birote salado, acá usan una especie de telera. La consecuencia es que al último uno come una pasta de pan con salsa y carne en vez de una torta. Pero rico, de verdad.

Me empaqué también una orden de tacos, por no dejar pues, y también estaban ricos. Víctor tuvo ganas de otro taco y le llamó al mesero. Deme otro taco joven, ¿qué término?, completo, ¿un… MUERTO?, sí un muerto. Se hizo el silencio en el local, las cocinaros dejaron caer una telera y dos niños lloraron. Después de tragar saliva incrédulo y de escribir con mano temblorosa en la comanda, el mesero se alejó. Después de un rato, un buen rato, Víctor seguía sin su muerto así que se levantó a la cocina para recordarles. Al poco tiempo que se sentó, le trajeron su taco. Preguntó si era el muerto y el jovenzuelo le dijo que ERA el muerto que se convirtió en 1/4. Primero no entendimos, pero entre risas Víctor nos platicó que cuando se levantó a ver que pasaba le dijo al mesero: “pedí un muerto, pero mejor llévamelo 1/4. De todos modos, tú di que es el muerto”. Nos doblábamos de risa, si Víctor no le hubiera preguntado nada, todos hubiéramos pensado que era el muerto y cuando le echara más picante ibamos a ver lo machín que era. Pero el mesero la regó y el Víctor, por adornado.

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Lluvia

A las 8:23 de la noche de ayer me disponía a retirarme de la oficina después de una ardua jornada laboral, cuando comenzó a caer un diluvio bíblico por esta parte de la ciudad (zona Minerva). Como el agua caía con singular alegría, calculé que no duraría mucho el torrencial y seguí trabajando un poquito hasta que a las 9:00 como esperaba, la tormenta dejó lugar a un chipi chipi que nada podía con mi poderosa chamarra.

Así pues, me encaminé, ignorante de los estragos que dejaría en la ciudad tremendo tormentón. Primero, normalmente tengo que cruzar López Mateos, tomar arcos y llegar a la esquina de Morelos donde tomo la ruta que me deja en mi casa: imposible, López Mateos era un amazonas urbano al que ni los camiones se atrevían a cruzar. Tomé una ruta alterna para llegar a Fernando de Celada, hasta el 7-Eleven donde hay otra parada disponible, evitando los ríos y encharcamientos mayúsculos. Caminando -y esto es lo importante del post, la escena madre– me di cuenta que la zuela de mi zapato café izquierdo, tiene un hoyo. Jodercoñoputoculomierda. Un hoyo. Y yo sin dinero ni coche que me salve de las humedades del temporal. Pasé por una calle particularmente oscura e ignorante del charco nivel 5 que me acechaba, me mojé, precisamente, el pie izquierdo; ahí iba, sacando agua en cada pisada, sonando como patito de hule a cado paso. Llégué a Fernando de Celada, a una cuadra del 7-Eleven y oh (maldita) sorpresa, el camión pasó justo frente a mi; corrí comicamente con el peso de mi pie mojado para alcanzarlo, pero fue inutil, me dejó atrás. Me refuguié en el local esperando el siguiente camión y me subí a uno con tres cuartas partes de sus asientos mojados y, afortunadamente, pocas personas. Dejando de lado el intensísimo tráfico y los minutos incontables que estuvimos detenidos esperando que pasara un tren, todo fue bien hasta Galerías, donde subió como siempre un alud interminable de paseantes y trabajadores de tiendas diversas y me desesperaron sobremanera dos novios idiotas que primero sí se iban a sentar pero siempre no y se quedaron atrás de mi en vez de regresarse por donde vinieron. “Ay no, sigue mojado” dijo la fulanita al novio cuando éste hubo secado el asiento caballerosamente. Total, sí se sentaron entre risitas pendejas y traseros mojados.

Snif, mis zapatos =(

Todavía hoy, en una junta en un mini auditorio con el aire acondicionado en nivel “Refrigerador de Oxxo”, sentí mis deditos helarse aún con el abrigado calcetín que me cubría. Ya no hacen los zapatos como antes, estos tienen apenas año y ocho meses ¡y ya tienen hoyo!



Ayer vi a Felipe Calderón
agosto 10, 2009, 4:06 pm
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Hoy, 10 de agosto de 2009, se cumplen 9 años de que falleciera mi hermana Blanca. El pasado 27 ella hubiera cumplido 31 años y me he puesto a pensar cómo sería todo si ella siguiera aquí. Muy diferente, seguro.

Total, ayer fui con mi mamá al Recinto de la Paz a visitar su tumba y desde que íbamos de camino noté una inusual cantidad de agentes de vialidad apostados en los diferentes cruces de la carretera a tesistan en su tramo de Vallarta al Recinto de la Paz. Le comenté a mi madre y le sugerí que podía deberse a la visita de Obama a la ciudad, pero ella me corrigió aclarando que Obama llegaría al aeropuerto Miguel Hidalgo y no a la base aérea. “Sabe” pensé y seguimos el camino. Una vez que salimos, tuvimos que caminar un poco hacia el Soriana que está justo a un lado del 7-Eleven de la esquina en la calle que lleva al Tec. Desde ahí, esperaríamos al camión que nos regresara a casa, pero no contábamos con lo que estábamos a punto de presenciar.

De repente, llegaron dos motos de vialidad dando las señales indicadas; todos tomaron sus posiciones y los támaros no dejaban que la gente saliera del Soriana o del Recinto; la actividad bajo el semáforo del cruce se detuvo sin dejar que los que tenían verde se movieran y despejaron los carriles de la calle que venían desde la base aérea hacia Vallarta. Unos minutos después, dos motocicletas abrían camino frente a una larga comitiva de patrullas federales y de vialidad, motos, suburbans y vans oscuras y polarizadas. En una de ellas, pensé, vendría Obama, contradiciendo la seguridad de mi mamá en la venida, pero la banderita mexicana presente sólo en los vehículos oficiales me hizo comprender que sería Calderón quien fuera transportado en tremendo mitin. Aguzé la vista y como el sol no llegaba aún al cénit del medio día, pude distinguir la silueta ensombrecida de un chaparrito de lentes que viajaba en el asiento trasero de la única Suburban con la mentada banderita. Salve Mr. President y adiós. Detrás de la comitiva pasaron cerrando el desfile un camión militar, una ambulancia, otras dos motos, dos patrullas y cuatro caballos, dos camellos y un elefante arrastrando una jaula con enanos pintados de payaso.

Nunca había visto tan de cerca al presidente.

Cambiando radicalmente de tema, tengo una cosa buena y una mala que decir:
– La buena, es que el jueves me voy de vacaciones a la playa. Yajú indeed.
– La mala, es que para irme, tengo que dejar cero pendientes que me harán desvelarme estos tres días. Damn it indeed.



Camion
julio 10, 2009, 8:55 am
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Pues he regresado de manera involuntaria -y penosa- a la vida de peatón. Resulta ser que al ir manejando alegremente por la vida, a una velocidad cercana al límite pero sin excederlo nunca, el cofre de mi automóvil decidió levantarse y golpear mi parabrisas. Los coches no hacen eso, no pueden, por que tienen unos soportes y un límite, se atoran a cierta altura y no giran 180 grados. El mío lo hizo, no sé como, pero lo hizo. Me orillé, estaba a unas 5.17 cuadras de la oficina por lo que no podía dejar el coche ahí abierto e ir a llamar, no traía crédito y eran ya las 7:30, hora en la que había quedado de llegar. La opción fue bajar y tratar de arreglarlo. Obvio no pude por las buenas, así que por las malas bajé el cofre e intenté cerrarlo.

Intenté.

En la bajada, doblé el cofre y quedó como si hubiera dado un santo madrazo. Casi igual que en noviembre, de hecho. No lo podía dejar medio abierto a sabrá Dios cuántas cuadras de la oficina para que algún malandro se llevara mi batería, así que decidí ir a casa de Jany y dejarlo ahí. A la hora de la comida pregunté en un taller de laminado, a un lado de casa de Jany, y me cotizaron $5,400 por ponerle un cofre nuevo (me lo madrié con la bajada, snif). No tengo dinero, no tendré en algún tiempo, así que vuelvo al bus surfing.

Hoy en la mañana me encontré con mis viejos y silenciosos amigos viajantes. Ví al gordito de lentes que siempre iba de traje, ahora con playera y mezclilla; supongo que dejó su trabajo, pero bajó donde mismo que bajaba hace algunos meses que dejé de andar de camión. Vi a la chica que se baja en La Estancia y por lo visto sigue yendo al mismo lugar desde la última vez; también vi a la señora chaparrita con cara de haber chupado limón, con su uniforme, tal vez de algún despacho u oficina. No vi a la muchacha que se parecía a Nell y que trabajaba en atención telefónica a dos cuadras de Patria, tampoco a la que parece chilanga y se subía en plaza bonita, tal vez cambió de casa.

Es bueno volver a ver a los desconocidos de siempre…



Curiosidades
mayo 23, 2009, 11:13 am
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– En el celular, escribir “desvelada” y “festejada” requiere las misma secuencia de teclas; el texto inteligente coloca primero la palabra “festejada” y luego “desvelada”. Lógica aplastante. Sin embargo y curiosamente “amo” es el quinto resultado después de “con”, “año”, “ano” y “com”: ¿ANO antes que AMO? Creo que el grueso poblacional de habla hispana usa más veces la palabra “amo” (amo el licuado de fresa, por ejemplo) que “ano”. Epic fail para el texto inteligente.

– Circulando por Av. Tepeyac en dirección a Lázaro Cárdenas, cuando a uno le toca hacer alto en el semáforo de Av. Manuel J. Clouthier puede ver a su lado izquierdo los letreros de publicidad que están sobre Av. Patria. Algunos se empalman y nunca me había tocado ver algo jocoso, hasta el jueves. El primer anuncio era un fondo verde con letras negras, sin marcas, solo la frase: “¿Qué? ¿Te tratan con la punta del pie?” mientras que el segundo, detrás de este que acabo de describir, es uno del partido verde del que sólo se ve la última parte: “PENA DE MUERTE” con lo que a primera vista y de una ojeada rápida se lee: ¿Qué? ¿Te tratan con la punta del pie? PENA DE MUERTE. ¡Buena propuesta!



De Ladrones Descarados y Algo Más

Pues ahí tienen que Jany se fue a Estados Unidos el 8 de enero de 2009 a las 7:00 AM con $349 de crédito en su celular Telcel. Ayer a las 7:30 PM (hora central de México) ya no tenía crédito. Resumen de movimientos: 7 mensajes conmigo y una llamada de 5 minutos con su hermano, en Estados Unidos. No es la primera vez; hace no mucho le pedí a Jany su celular para llamar a mi mamá; le había puesto $30 por la mañana y sólo había hecho dos llamadas por loque tenía crédito suficiente. Llamé 5 veces sin que me contestara, mandándome al buzón, a la sexta vez que intenté hablar, ya no tenía crédito. Habló al *264 y validaron que efectivamente la última llamada había sido horas antes y que esos intentos no se habían regisrado en el sistema de Telcel, por lo que le regresarían el crédito (que a lo mucho hubieran sido 20 pesos). 5 días después llamó (es el plazo que le indicaron) y le dijeron que no se le iba a abonar nada, que las llamadas sí se habían realizado. “¿Cómo es esto posible” preguntó María al Señor Jany, pues ya le habían dicho que las llamadasNO se habían hecho y le habían confirmado que SÍ le iban a abonar el crédito y por respuesta sólo obtuvo un “no puedo hacer nada por usted, el sistema me indica que sí se hicieron”. Ahora esto… en verdad es increíble, y es increíble que siga siendo líder en telefonía celular; el otro día fuimos al centro de atención al cliente de Chapultepec y que horrible y pinche “servicio” que dan. Hicimos fila UNA HORA para un trámite que nos tardó 5 minutos.

Pero te juro TELCEL, jijo de tu putísima madre, que me voy a cambiar a Movistar en cuanto tenga un poco de flujo libre.

Hoy en la mañana estaba hojeando el periódico y en la primera plana estaba una nota de que los operadores del transporte urbano en la Zona Metropolitana de Guadalajara harán un paro al 50% de su capacidad el siguiente domingo, y un paro total de actividades para el Lunes si el gobierno no les autorizaba para mañana sábado el aumento de la tarifa de $5.00 a $7.00 ya que dicen que la actual tarifa es insostenible. Pinches ladrones insaciables es lo que son. Yo siempre estaré en contra de los camiones, camioneros y organizaciones detrás del transporte público aquí en Guadalajara: es una de las tarifas más altas de México, el servicio es inexistente, las unidades son deplorables, el trato es pésimo y no tenemos más opción que esa. Cuando Telcel me roba pues me cambio a Movistar a ver qué tal y si no me gusta está Iusacell o de plano andar sin celular y ya; con los camiones no, son operadas por homínidos primitivos que se saben por encima de la cadena alimenticia vehicular (los camiones no tienen depredadores naturales), cobran caro y no hay valor agregado en el servicio, pero no podemos decidir cambiar de Sistecozome a Alianza de Camioneros por que, además de ser las mismas abominables condiciones, las rutas no son iguales. Si hay que tomar el 629, no hay de otra, es el 629 y a joderse. O bueno, la opción es caminarle. En verdad que el transporte público está en el top 5 de las cosas que aborrezco con todo mi corazón.

Ojalá no les autoricen nada, que se haga el paro, los que más pierden son ellos…



Y que se va
enero 8, 2009, 3:54 pm
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Hoy en la mañana se fue la Jany a Los Angeles, regresará hasta el 29 de enero y yo me quedo solito y triste =( ¡El 15 de enero vamos a cumplir 4 años y no va a estar!

Me sorprendió la cantidad de gente que había en el aeropuerto hoy en la mañana; llegamos a las 5:00 AM y ya había muchísimo movimiento, a las 6:00 era un hormiguero. Muchísimo paisa que iba de regreso a los Yunaites, la gran mayoría eran sombrerudos botudos o cholos pandilleros que dejaban sus vacaciones para regresar a la labor. O al menos eso parecía. Me tocó ver a dos o tres fresillas que iban “¡a Vancouver GOEEE!” y los menos viajeros frecuentes que se viera que viajaran por trabajo.

Mientras estábamos sentados esperando a que se hiciera hora de entrar a abordar, llegó un señor con su hija y la sentó al lado de nosotros por que al parecer se sentía mal. Yo primero pensé que la chava estaba mal de sus facultades mentales, pero chismosamente después, ya que el papá buscó una silla de ruedas y a un médico, supimos que tenía un dolor intenso en el abdomen. El doctor dijo que era apendicitis y que viajar en avión era mortal, podría explotar el apéndice y causar una peritonitis. No sé, pero a mí si me pareció medio culera la actitud del señor; dijo que el ya todo eso lo sabía, pero confiaba en Dios que no pasara nada, que era un vuelo de tres horas y que llegando al aeropuerto de allá los paramédicos iban a estar esperando por que no son como los ineptos, tarados, babosos, idiotas de aquí (todo eso dijo); el doctor obviamente le recomendaba que no viajara, que necesitaba ser internada por que una pastilla o inyección no le iba a aliviar, probablemente disfrazara el dolor, pero cuando explotara el apéndice a 30,000 pies de altura (o la altura a la que viajen los aviones) no iba a haber muchas opciones. El señor veía a la chava y le decía “mija, como tú veas mija, si tu quieres nos quedamos aquí y nos vamos al hospital, los boletos de avión valen madre, pero como tu veas” y luego el doctor decía algo y el señor otra vez “como tu veas mija, es tu desición, yo pienso y espero que no pasa nada, pero como tu veas”. ¡NO MAME DON! Está por reventarle el apéndice, llévela a un méndigo hospital y luego se van. Así estuvieron un rato, hasta que nos fuimos para que Jany ya se metiera a abordar.

Que molesto no saber el final de la historia =S