Goma


Paternidad: parte 1 de sabrá Dios cuántas.
mayo 3, 2016, 10:03 pm
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El viernes pasado nació mi hija Renata y ese día en la mañana y en los siguientes han pasado algunas cosas alrededor de su nacimiento que me han dejado reflexionando.

 

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A las 9:30 de la mañana fuimos a la cita con el doctor. Yo pensaba que sería una cita como las otras y me regresaría a trabajar, pero cuando el doctor dijo: “ya está en trabajo de parto” no tuve cabeza para otra cosa que no fuera la emoción de conocer a Renata por fin. En su oficina, mientras Jany se cambiaba, el doctor me dijo: “ya no te regreses a trabajar hijo, quédate con tu mujercita. La familia es primero” y me dio unas palmadas en el dorso de la mano.

 

Sus palabras me tocaron profundamente. Siento que hoy en día poner a la familia primero desdibuja líneas finísimas entre responsabilidad en el trabajo y el tiempo que uno dedica a su familia. Nos dejamos el alma en el trabajo, pensando que lo hacemos por ellos: desdibujamos la línea y la trazamos unos pasitos más hacia la oficina. Es difícil, para mí, en esta etapa de mi vida pensar que efectivamente mi familia es primero. Y nació Renata, y la vi abrir sus ojos al mundo por primera vez, atravesándome el alma, llegando a lo más profundo de mi corazón. Desdibujo la línea y la coloco más cerca de casa. A la puerta. Al pie de su cuna incluso.

 

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Llegamos al hospital a la 12:30 de la tarde, con contracciones cada 3 minutos y el corazón dando vuelcos con sentimientos nuevos e intensos. Mientras esperábamos que a Renata le llegara su hora de nacer, estuvimos en un cuarto con todo listo para recibirla y nos acompañaron una enfermera, una interna de medicina y la asistente del doctor, Nenita, a quien conocimos desde hacía unas 10 citas de seguimiento. Jany se agarraba del respaldo de plástico de una silla, estrujándolo, queriendo encontrar alivio a un dolor cuya única recompensa justa es la dicha de la maternidad. Nenita se acercó en silencio y le dijo que tal vez le ayudara pensar en dónde estaba, en un lugar bonito, donde todo estaba listo para ella y su hija, con personas que estaban pendientes de ella y acompañada de mí. “Piensa en todas las mujeres que están sufriendo igual que tú, ese dolor, ese bloqueo y esa desesperación, pero solas. Ofrece tu dolor por todas las mamás que están solas.”

 

Y yo pensé, y pienso, en ellas. No creo que exista un dolor semejante al del parto y es un dolor que sólo las mujeres pueden experimentar. Es como si Dios les cobrara con sangre y por adelantado la felicidad más grande de su vida, porque al nacer un hijo también nace una madre y todos estamos de acuerdo en que tenemos a la mejor mamá del mundo. Y es cierto. Todas son las mejores, todas nos han traído a este mundo. Me siento infinitamente agradecido con la vida por haber podido estar al lado de mi esposa cuando nació Renata, poderla ver nacer, abrir sus ojos y llorar, y ver la cara de Jany cuando la conoció y la tuvo en sus brazos. Es indescriptible, no hay palabras suficientes en este mundo que se acerquen a las emociones que viví en esos minutos. Y pensar que hay tantos motivos por los que una mujer pasa sola por todo esto me destruye el corazón. Motivos tristes, motivos egoístas, motivos prácticos; solo puedo pensar que si Renata llega a tener la enorme dicha de ser madre, no esté sola.

 

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La abuelita de Jany  tiene 97 años y una mente lúcida que mantiene la mordacidad a pesar de que su cuerpo viene empequeñeciéndose desde hace tantos años. Se mantiene despierta, lista para platicar con quien está dispuesto, pero su cuerpo ya no le sigue el paso a su mente. Está en cama desde hace ya casi un año y cuando salimos del hospital, el sábado, le llevamos a presentar a Renata, su sexta bisnieta. Se puso muy contenta, se le acerco y la bendijo y entre lágrimas, antes de irnos, le dijo: “espero que tengas una buena vida”.

 

Creo que es el más bonito deseo que he escuchado en estos días. Tomé una foto, donde la señora se acerca a Renata para darle la bendición. Su deseo llega cargado de una emotividad especial, pues viene de quien ha tenido una vida, si no mala, extremadamente difícil. Una persona que ha luchado durante los 97 años de su vida, y que sacó adelante a su hija sola. Una persona que con un siglo de vida, encuentra una dicha especial en conocer a su sexta bisnieta. Deseo de todo corazón que mi hija tenga una buena vida, una excelente vida y creo que al menos la ha empezado bien: cuando nació, sonaba Come Together, de los Beatles, en la bocina de la sala de parto.

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La Gente
abril 6, 2011, 11:23 pm
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A últimas fechas, me ha tocado vivir más de cerca con la gente. Y no que fuera un ermitaño escondido en una cueva, pero la verdad es que no soy una persona sociable, de esas que saludan a los demás en la calle con una sonrisa y que sin saber cómo ni por qué, caen bien. La cosa es que antes no tenía la necesidad de tratar con nadie más que con quien yo quería. Así de sencillo. No existía la necesidad de tener que relacionarme más allá de algunos compañeros de trabajo o algunos amigos de amigos que, en algunos casos, nunca volvía a ver.

Y la verdad, me entristece un poco esta situación, es poca la gente que es amable o racional en su trato, como hoy, que tuve que hablar con un contador de una empresota y me trató muy cordial, “Hola Pepe, ¿cómo te va, en qué te puedo ayudar”, “Pues fíjese que bla y bla y bla”, “Mira, la persona que lo ve no está, por favor regálame una llamada mañana y seguro lo arreglamos, ¿te parece?”, “Me parece contador, muchas gracias”, “Nombre, nada que agradecer”. Y se siente bien, les juro, se siente bien. Cuelgo con una pequeña sonrisa y fe. La mayor parte de los clientes con los que me toca trabajar son maleducados, algunos incluso groseros, pero sin manera de pedir las cosas, exigiendo, siempre enojados, siempre cagando a la gente, siempre amenazando, “¿ah no me hiciste este servicio en 10 minutos? Cancelo mi cuenta.” Y es bien desgastante. “¡Banco Ladrón! Mi cálculo de intereses sale 2.87 pesos inferior” “Mire señora, así está el calculo, compruebe, está correcto” “Pues no estoy de acuerdo, mejor hubiera abierto mi cuenta en tal lado”. Joder.

A mi favor, juega esa gran cualidad en mí de durar tres segundos enojado y después volver a la normalidad. Al final, pues no hay que tomarlo personal, lo entiendo, y trato de hablar menos con esas personas y ser lo más claro siempre, pero en mi trabajo tienen una costumbre fea, feísima para dar tiempos de respuesta: si un cliente dice: “quiero esto en dos semanas” mi empresa le dice “¡Nombre, lo tienes en una!” cuando el proceso es de tres. Y eso… caray, eso no está bien. ¿Qué persona racional lo hace? ¿Por qué lo hacen? No lo entiendo. Yo se que la educación va mucho más allá de el grado profesional, y ahora mucho más, conociendo personas con maestría que deciden irse de la oficina y dejar prendida su computadora “por que se tarda mucho en prender”. Les juro que es real. Prefieren gastar luz por 14 horas que esperar dos larguísimos minutos a que inicie su equipo. Y eso es algo que tampoco entiendo, de verdad, no puedo hilar el razonamiento de esas personas.

En estas semanas, unos compañeros de la prepa hicieron un grupo para organizar una reunión-reencuentro para celebrar los 10 años de que terminamos la prepa. Vale, organícenlo. Si bien es verdad que mis mejores amigos los conocí incluso desde antes de la prepa y cursamos esos tres gloriosos años juntos, con los demás compañeros nunca tuve una relación. No que me cayeran mal (bueno, algunos 25 sí me caían mal), pero tampoco los procuré en ese tiempo, ni en los 10 años que le siguieron y no tengo ni la más remota emoción por verlos. Morbo sí, ir a fisgonear, y saludar a los pocos que sí me daría gusto ver, pero sólo eso. Total, hicieron su grupo, manejado por la bolita “cul” de la prepa y empezaron a subir fotos, obviamente del grupito “cul” de la prepa. ¿Por qué no se juntan ellos y ya? En fin, el caso es que subieron algunas fotos de eventos escolares de aquellos entonces y por ahí alguna mujer escribía “¡Eso! Los del C siempre fuimos los mejores” y yo pensé: “han pasado 10 años desde que salimos y esta pobre ingrata no ha superado sus complejos preparatorianos.” What the fuck lady? ¿Estás tratando de hacer una reUNIÓN con TODOS los de la prepa y tienes las mismas actitudes gregarias que hace 10 años? No gracias, no tengo ganas de ir. Estudiamos en una buena prepa, la mayoría asistió a buenas universidades y todavía alguien escribió “manifiestence”, Dios santo. Aunque bueno, un consuelo me dio Agustín Fest, que no escribieron “manifiestenceN” y en verdad es un avance. Y tampoco esto lo entiendo.

No se, me parece que se ha ido perdiendo algo, algo crucial en la sociedad. No me atrevería a etiquetarlo, pero la verdad es que es algo que se siente, en la gente grosera, en quien no cede el paso, quien se queda en el paso peatonal, quien no recoge la caca de su perro (odio eso), quien va a una marcha para parar la violencia pero se fuma unos porros, en el afán de las corporaciones de culpar a sus empleados a la menor provocación. Ésto último me recordó algo que tampoco alcanzo a entender: estamos en el año 2011, DOSMIL ONCE, la tecnología ha crecido en 10 años más que en los pasados 100 y con todo esto los trabajadores trabajamos más. Tengo una amiga que una vez se fue “de vacaciones” pero se la pasó en su cuarto de hotel respondiendo correos en su Blackberry de la oficina y haciendo llamadas y arreglando cosas. Coño, llego el lunes y tengo correos del domingo. ¿Por qué? Y el que no quiere seguir este modelo, quien se niega, quien se aferra a SU VIDA, no encaja, no es suficiente, no merece. ¿Salir de la oficina a tus horas? Impensable. Será por que no tienes compromiso con la empresa, por que no te importan tus clientes. No conciben que alguien sea organizado. Y es bien pinche triste, en verdad.

Al final, con todo esto, después de conflictuarme y amargarme un poco cada día, me ayuda. Soy más tolerante, aunque en este post no se note. Ya no regaño a la gente, cada quien sus ideas, miserables y cortas, pero suyas al fin. Y como bien leí del Huevo hace unos días “tolerancia no significa aceptar o defender, sólo tolerar, nada más eso.”



Apocalypse, please
junio 23, 2010, 9:02 pm
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He estado pensando en el fin del mundo.

Y eso por que últimamente, no sé si más que antes, pero últimamente he estado viendo muchas, muchas cosas en relación al apocalipsis. Películas, videojuegos, entradas, artículos en internet (una vez vi una mesa que se hacía escudo y porra para golpear Zombies) y hasta en la National Geographic he leído reportajes sobre la escasez de alimentos, la preocupante tasa de crecimiento poblacional y el estado del agua en el mundo.

Si pudiera elegir la manera en la que la humanidad viera su fin, sería algo rápido y nada épico: una explosión solar que nos borre del mapa universal en unos 0.17 segundos. Así, rápido y al grano, nada de guerras fraticidas ni colonias de sobrevivientes. Caput, como en la película ésta de Nicolas Cage “Presagio” (malita, si me preguntan), nada de preámbulos dramáticos como si fuera a impactarse un asteroide del tamaño de Texas y no tuvieramos a Bruce Willis a la mano, sin caos previo, así nomás un día estamos escribiendo un post apocalíptico y ¡BAM! No lo terminamos. Hasta nos saldría barato, nada de sufrimiento, nada de ver morir a nadie querido y nada de que las cucarachas hereden nuestro irresponsable reinado del planeta. Lo único malo, a mi punto de vista es pues que nadie jamás recordaría un pequeño planetita sucio que por espacio de 10 mil años estuvo reinado por una manga de aprovechados oportunistas.

No me emocionan los apocalipsis de zombies como en, por ejemplo, “Zombieland” (una de los montones y montones de películas y juegos al respecto), u holocaustos biológicos tipo “Resident Evil” o “Soy Leyenda”. Soy miedoso pues, y bien poco habría que hacer con una plaga de pseudo-humanos putrefactos queriendo comerse nuestros cerebros o contra un virus mortal que termine con el 90% de la población en un santiamén. Sería triste, ¿no? Vernos reducidos como especie a vivir en colonias aisladas, renunciando a la civilización, retrocediendo en el tiempo a la autosuficiencia de parcelas cultivadas por uno mismo. Y violento, el matar se volvería algo cotidiano y necesario, digo, sería en defensa personal contra monstruos que ya no son humanos, pero pues, creo que nos llevaría a un nuevo nivel de violencia.

La rebelión de las máquinas está en medio de mi gustómetro apocalíptico por el nivel tecnológico que nos tocaría ver, robots gigantescos manejados por menudas japonesas con problemas psicológicos onda Evangelion o aprender cualquier rama del saber humano con solo conectarse un cable en la nuca a la Matrix, además, con este escenario la raza humana dejaría de pelear entre sí para unirse contra un enemigo común, digo, habría guerras, pero contra máquinas locas. Lo malo es que pues no veo luz al final de túnel, ¿qué podríamos contra máquinas que no sienten dolor, no necesitan dormir ni comer y que son miles de veces más fuertes que nosotros? Sería lamentable toparse con un androide programado para destruir a un humano.

Lo que sí creo, es que el común denominador en todas estas variantes de final para la raza humana es que en cualquiera de ellas podríamos echarle la culpa a alguien más por destruir al mundo, lavándonos las manos de todo lo malo que hemos hecho durante los últimos siglos, impunemente.



Retórico
mayo 16, 2010, 9:47 pm
Filed under: Jakoso, Opinión

Hace como un mes que terminé de leer La Casa de los Espíritus, de Isabel Allende. Me gustó mucho, creo que después de Cien Años de Soledad y el Aleph, me doy cuenta con este libro de que me gusta el Realismo Mágico. Lo que más me gustó del libro es que va narrando los acontecimientos de la familia, cronológicamente, a través de las generaciones, pero te va dando pistas, pequeñas pistas sutiles, sembradas entre los renglones de lo que va pasando; en una parte, la historia gira sobre Esteban Trueba en la hacienda, y sus hijos y su esposa y perdido entre los renglones menciona a un niño sucio, con los mocos secos en la cara y dice que que Trueba no le presta atención al niño, sin saber que es su nieto y que hará las miserias de la familia cuando estalle la guerra. Eso, a mi gusto, es de lo mejor que tiene La Casa de los Espíritus, por que logra engancharte, por que con esa frase que no verás realizada en las siguientes 200 páginas te hace seguir leyendo, esperando que salga el mocoso sucio convertido en el militar desgraciado que, en efecto, hace las miserias de la familia. Y cuando lo lees, lo odias, por que sabías, desde hace 200 páginas que iba a ser un maldito y ahora que lo lees, supera lo que habías imaginado. Y eso es solo UN ejemplo de los varios que tiene el libro.

La historia es magnífica, en lo personal me gusta esta narrativa, el mezclar la fantasía con lo verídico; los poderes de Clara y el cabello verde de Rosa con la dictadura en Chile y el golpe de estado. Me gusta. Y mi personaje favorito fue Jaime, por que, y aquí es donde conecto esta entrada con el título, siento que soy retóricamente una parte de él. Jaime es corpulento y apuesto, pero es un alma buena y desprendida, estudia medicina y se dedica en cuerpo y alma a atender a quienes menos tienen, en una clínica que carece de todo, menos voluntad. Reacio y duro por fuera, es una persona que se conmueve profundamente con la desgracia y con los sentimientos, y actúa, vuelca toda su bondad, toda su afectación por la miseria del hombre en estudiar, en ser mejor para ayudar mejor en su clínica; apenas come, y si tiene un rato libre lo pasa estudiando, encerrado en su cuarto atiborrado de libros y libros. Guarda profundamente dentro de sí un amor por la que fuera novia de su hermano y después de perderla por años y años, se encuentra de nuevo con ella para salvarla.

Retóricamente como él, digo yo, precisamente por que no actúo, siento que no hago nada, ni en lo más ínfimo, por ayudar a la humanidad, aunque muchas veces me siento profundamente afectado por cosas que veo por ahí. Hace no mucho, por ejemplo, leí un artículo en la National Geographic sobre la escasez de alimentos, que de verdad es impactante y las fotografías que todo mundo ha visto sobre niños enfermos, hambrientos y desolados me dejan esa sensación de descontento, no lástima, sino algo dentro de mí que no me deja tranquilo por varios días. Justo hoy leo también un artículo sobre la escasez del agua y no puedo dejar de sentirme un poco culpable al beber un vaso con agua limpia, fresca, cuando hay poblaciones enteras, millones de personas que solo tienen acceso al lodo que los animales revuelven cuando entran a beber ellos mismos.

Sin ir tan lejos, ni ser tan azotado, la semana pasada y hoy fui a la plaza cerca de mi casa por comida; en el área de los restaurantes, donde están las mesas, trabaja un muchacho no muy alto, gordo, de pelo un poco largo y castaño, con lentes. Y mientras esperaba mi comida, lo seguía con la vista, mientras limpiaba las mesas, recogía las charolas con restos de comida, juntaba dos o tres y luego iba a los botes de basura a tirar los restos y limpiarlas un poco para después regresarlas a cada local: las rojas cuadradas a la comida china, las grises largas a las ensaladas, las tabletas de madera a la argentina y las negras genéricas a la comida japonesa. Nadie le dio las gracias. Y de nuevo a las mesas, disparaba su rociador dos veces y limpiaba con su franela gris, se acomodaba los lentes con un dedo y seguía. Cuando no hubo más mesas, ni charolas, caminó despacio, arrastrando los pies hacia donde estaba el viejo guardia, recargado en el barandal. Y lo veía decirle algunas cosas, pero el guardia no lo miraba, ni lo escuchaba, estaba sumido en su propio pensamiento, mientras el muchacho de los lentes platicaba solo. Y no pude evitar sentirme muy triste, ta vez sin razón, tal vez sea un muchacho feliz y con muchos amigos, pero estas dos veces que lo vi, solo, limpiando sus mesas, me dieron muchas ganas de saludarlo y platicar un poco, seguramente de videojuegos o caricaturas, solamente para ser alguien quien lo escuchara verdaderamente y poderlo ver sonreír. Pero no lo haría, soy cobarde, soy un humanista retórico, temeroso, no se de qué, pero siento que hay algo que no puedo saltear para llegar a hacer algo.

Y esto es algo que me pasa seguido, con muchas personas en la calle. Pero nunca me he atrevido a hacer algo. ¿Eso me hace una mala persona? No es redención, es, solamente, retórica.



Slim, el más rico del mundo
marzo 10, 2010, 9:19 pm
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Hoy vi en El Universal que Carlos Slim es según Forbes, el hombre más rico del mundo, con una fortuna de 57 mil 500 millones de dólares, quedando en segundo y tercer lugar Bill Gates y Warren Buffet quienes ocuparan durante 15 años las primeras dos posiciones.

Se me hace bien tonto que la gente mortal como yo se ponga toda loca por eso. Que es empleado de Salinas, que por que tiene un monopolio con Telmex y Telcel, que es el más rico en un país de 60 millones de pobres, que le quita el pan a los hambrientos, que mejor nacionalicen Telmex para que México pague sus deudas. Es una tontería. Tal vez, y tal vez por que no me consta, la compra de Telmex fue tranza, pero de ahí en más, todo es infundado. Telmex ERA un monopolio por que era del Estado, ahora hay más compañías en el mercado que compiten en igualdad de condiciones; Telmex se ha mantenido como líder por que ha mejorado constantemente con el tiempo, tiene un gran servicio y eso sí me consta: las tarifas han bajado, los cajeros para pagar son una chulada y las poquísimas veces que he tenido que hacer alguna reclamación o aclaración me han resuelto de manera óptima la situación; con Internet es lo mismo, Infinitum es el mejor servicio en el mercado, mucho, MUCHO, más que Megacable, por ejemplo, que me dejó 3 semanas sin internet y me canceló tres reportes de la nada. Es más caro, pero es mucho mejor. El señor es una gran mente de negocios, no por nada ha hecho de sus empresas lo que son; una mente mediocre que hubiese comprado Telmex hubiera mantenido la empresa igual, en el mejor de los escenarios. Además, si no están contentos con Telmex, se pueden cambiar a cualquier otra compañía de telefonía, eso para mí, suena antimonopólico. En cuanto a Telcel; tiene 200 millones de usuarios en américa latina, es la proveedora de servicios número uno en la región y sí, es una basura, pero al menos, yo ya me cambié a Movistar. Los que no dejan Telcel dicen que no lo hacen por la cobertura, vamos, ¿qué porcentaje de esos 200 millones de usuarios realmente necesita cobertura en los pueblos más remotos de su país? Movistar jala perfecto en todas las ciudades grandes de México y es increíblemente más barato que Telcel. También está Iusacel, pregúntenle a Salvador Leal, que lleva 10+ años con la compañía.

Quienes dicen que es el más rico del mundo por Telmex y Telcel, lo siento, están mal informados. El señor es dueño de Sanborns, Mixup, Sears, Condumex, Porcelanite, Inbursa y Cigatam (quien nada menos que en sociedad con Phillip Morris fabrica los Marlboro), además del 6.9% del New York Times y las menos populares Frisco y Nacobre. La diversificación, es la mejor manera de reducir el riesgo. Hay más de un Sanborns en cada ciudad importante de México, igual que MixUp de la que soy fanático absoluto y que tienta mi fuerza de voluntad cada que voy; Porcelanite es líder en recubrimientos cerámicos, Condumex es líder en México en la fabricación de conductores eléctricos, cables para las telecomunicaciones y para la industria automotriz; Inbursa creció durante 2009 de manera importante por la política de riesgo de los grandes bancos internacionales en el país y Cigatam, bueno, Marlboro es líder de ventas de cigarros. Y por si fuera poco, también ha entrado en el sector de infraestructura y construcción y en el hotelero en diversos puntos de México. América Móvil reportó utilidades por 450 millones de dólares en 2009, menos del 2% del total de la fortuna de este hombre, así que, repito, no es rico por dos grupos solamente.

Por ahí se dice que si repartieran todo el dinero del mundo equitativamente, a la vuelta de los años los que eran ricos volverían a ser ricos y los pobres volverían a ser pobres. Y es cierto. Creo que todos los que critican y se quejan de la posición de Slim son los cangrejitos en la cubeta que quieren jalar al que va saliendo. Al final de cuentas, sus empresas generan miles de empleos en todos los países en los que tienen presencia, contribuyendo al desarrollo regional; Inbursa salió al quite con empresas a las que los bancotes no le quisieron entrar durante la crisis, ayudando directamente a la reactivación industrial de México. Creo que su posición es justa y es fruto del trabajo constante y de una gran mente, no creo que se la pase rascándose la panza. Cemex es la cementera número 1 del mundo, Lala se ha convertido en una de las 5 lecheras más importantes del planeta y pretende entrar a Eurpa, Bimbo es la número 1 en América, Modelo es la cerveza mexicana de más venta en el extranjero, FEMSA es la división más grande de The Coca Cola Company, Cinépolis ha creado un verdadero imperio en el país, ¿son todos ellos deplorables, ladrones del alimento de los mexicanos? No, son visionarios y trabajadores y sus dueños millonarios gozan del fruto de su trabajo y su visión empresarial. Elektra, al fin de sus abonos chiquitos, vende los productos más caros que el Liverpool y Ricardo Salinas es el segundo Mexicano más rico ¿También hay que apedrearlo?. Todos estos hombres de negocios, empresarios, no fueron oportunistas, sino, aprovechadores de oportunidades.

Todos le ganamos a Bolivia y a Nueva Zelanda, “SOMOS” la selección, ¿por que no “SOMOS” nuestros empresarios, los que sí llevan a México a los titulares, los que sí hacen las cosas bien? En vez de andarse quejando de que los políticos esto de que la crisis lo otro, estas personas se ponen a hacer su trabajo. Y lo hacen bien. ¿Por qué tratar de demeritarlo?

Hace poco en una junta nos pusieron una presentación en la que decía que muchos creemos que estas personas no se equivocan y que hacen siempre las cosas bien. No. Lo que pasa es que ellos han aprendido de sus errores y los han convertido en oportunidades. Yo creo que equivocarnos es el primer paso del aprendizaje y creo que al final, descargar la frustración hablando por hablar contra gente que sí hace bien las cosas, no sirve de nada.

Al final, el trabajo es un valor.



Sexosa
marzo 10, 2010, 1:06 pm
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Me incomoda la gente sexosa. Acabo de descubrirlo, en los casi 6 meses que tengo trabajando acá.

Tengo una compañera, es una señora, que es así, sexosa. No está guapa y dicho sea de paso, tampoco tiene buen cuerpo, pero ella se contonea y se siente un bombón por que se ejercita diariamente y no lleva una dieta tan abominable como la mayoría de nosotros; habla como gimiendo, cuando contesta el teléfono o hace una llamada siempre es “hola corazón/hermosa, ¿cómo estás?”, y siempre está trucha a los dobles sentidos, por ejemplo, el otro día oficinista1 le dice a oficinista2 “mándame los documentos y yo al rato te la doy” hablando obviamente de información a lo que ella dice -gimiendo- “ah caray pues deja te mando yo también mis documentos, je, je”. No puedo evitar sentir escalofríos.

Tiene una maña que me irrita sobremanera: saludar a y despedirse de TODO mundo de beso y abrazo, SIN IMPORTAR LO QUE SEA. Un día estaba yo hablando por teléfono, viendo una cosa en la compu y escribiendo algo en la agenda, siendo las tres cosas urgentes en ese rato; llegó y se quedó un ratito detrás de mi, esperando que me levantara. Yo, obviamente, no la pelé por que pues, estaba ocupado. Ah no, se acerca por detrás se va agachando para A HUEVO, saludarme de beso y abrazo. Y no es la única vez que ha pasado. ¿No puede despedirse de lejitos, haciendo una seña como cualquier persona común?

Además, es de esas personas a la que no les matas una. Es la mejor, en TODO, igualmente su hijo, que hace todos los deportes y tiene todos los amigos y saca las mejores calificaciones del universo. Si un compañero manda un correo con un chiste, ella manda dos. El otro día estaba platicando que fue al gimnasio y un instructor le puso una rutina para empezar a ejercitar una parte específica; al terminar le pregunta si estaba cansada y dijo que no, fresca como lechuga. Al siguiente día el entrenador le pone algo más pesado, y lo mismo, ella como si nada. Al TERCER día, el entrenador se mancha, pero ella, superando a un atleta de alto rendimiento, ni una gota de sudor. Y es desesperante.

Digo, es buena onda, y es buena en su trabajo, eso no se lo quita nadie; además pues conmigo al menos siempre ha sido amable y me ha ayudado con lo que me ha tocado pedirle. Pero no dejo de sentir escalofríos cada que escucho sus tacones de aguja acercarse o cuando sobn las 9:00 que va siendo la hora en que llega o las 5:30 que va siendo la hora en que se va.



Fe
febrero 26, 2010, 11:07 am
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Ayer leí un artículo bien interesante en la National Geographic de febrero acerca de la poligamia en la Iglesia Fundamentalista de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (IFSUD) y cuando terminé de leerlo un pensamiento vino a mi.

La fe no es ni la mitad de buena de lo que todo el mundo nos quiere hacer creer.

Hay un dicho, muy bien dicho, que es de la sabiduría popular y que dice “dichoso el que no espera nada, por que nunca se verá decepcionado”. En lo personal, trato de aplicarlo en todos los aspectos de mi vida y digo “trato” por que en algunos casos es bastante más difícil ser totalmente imparcial, en específico en lo referente a las relaciones personales. Creo que el sentido común es lo más fundamental en todos los aspectos relacionados con la vida y en la gran mayoría de las situaciones nos da la mejor solución: desde apagar la luz cuando no estamos en una habitación (sentido común = ¿para que necesito la luz prendida, si no estoy ahí?) hasta el saber que una relación basada en el amor no se trata de derechos (tengo derecho a decirte que no te pongas esa falda), sino de cesiones (ambos somos personas libres que decidimos que ropa usar). Todo esto, como antecedente a mi siguiente premisa: la fé puede reducirse a una simple expectativa. Una expectativa de vida después de la muerte, una expectativa de ser recompensado si se asesina a los infieles, una expectativa, en el caso de la IFSUD, de ganar el favor divino si la tierra es repoblada por el pueblo de Dios casándose con 3, 5, 20 y hasta 80 esposas. No hay sentido común en la fe, va en contra de la razón y el pensamiento crítico más básico, no hace cuestionamientos, sólo acepta los postulados de cada religión como verdaderos y absolutos, basado en una esperanza (en algunos casos bastante idiota, ver Cientología) sin fundamento alguno.

No estoy en contra de la fe, algunos dicen que la fe hace milagros y que si tienes fe como un granito de mostaza, las montañas moverás; creo que en algunos casos la fe une a las personas por un bien común y en algunos otros no pasa de ser algo completamente inofensivo. En el primer caso están las oraciones para la recuperación de las personas enfermas: no hay fundamento para creer que si cientos de personas rezan fervientemente por la recuperación de alguien más, este se recuperará indudablemente, pero esa unión y comunión entre personas deseando el bien de alguien más, sí es algo bueno. En el segundo caso está el esperar la resurección de la carne y la vida del mundo futuro: nadie mata por eso, ni afecta a terceros con su creencia y deseo de ser bueno para llegar a la otra vida y ver a Dios padre en el día del juicio. No estoy en contra de la fe, sólamente me sorprende.

Mi bronca está con el otro lado de la moneda, donde está la fe que sí afecta a otras personas. Aunque todas atentan contra el sentido común (no tiene sentido esperar que unos padresnuestros van a sanar a un enfermo terminal), hay unas que además de ir contra ello, afectan de manera negativa a otras personas. No conforme con predicar la intolerancia religiosa, los fundamentalistas y fanáticos musulmanes asesinan infieles, es decir, no basta con repudiarlos y verlos como estorbos, hay que matarlos. ¿WTF? Otro caso: no basta con predicar que un dios extraterrestre vendrá a recogernos para llevarnos a un planeta celestial, hay que pedirle dinero a los fieles para construir la nave que nos va a llevar con él. ¿Quién demonios cree, Y ACEPTA eso? Tom Cruise y John Travolta, para empezar. Y volviendo al tema inicial, no basta con crear una religión gregaria por que Dios se lo dijo a su lider, no, hay que casarnos con muchas mujeres para repoblar el reino de Dios. Y además, relegar a la mujer a un papel totalmente doméstico, como máquinas de hacer bebés y de coser y cocinar. Además, no conformes con tener múltiples esposas, desposan a menores de edad, menores de 15 años y además, sí hay más, el “profeta” puede reasignar esposas a voluntad, eso sí, siguiendo la voz del señor. En el artículo comentan que en una redada en la que capturaron al profeta de esta religión, confiscaron su diario y en una de sus entradas decía, y cito, “El Señor me dijo que fuera a una cama de bronceado y tomara un bronceado más parejo”.

Ok, fe. Cada quien cree lo que quiera. Yo no soy nadie para condenar, pero en mi opinión, más que hombres de fe, son gente desequilibrada.