Goma


Lecciones de Náhuatl
abril 8, 2010, 11:04 pm
Filed under: Jakoso

Hoy que iba de camino al trabajo después de comer, recordé una anécdota de los años anteriores a internet. Bueno, a lo mejor a internet no, pero sí anterior a los blogs.

Hace algunos montonoes de años, unos 9 o 10, en la fábrica de Don Can trabajaban unos chavos que venían de un pueblo que se llama Huejutla, en Hidalgo y que hablaban náhuatl como lengua materna. De repente les decían algo y murmuraban, con su acento indígena algo así como: mishkpa cnaaam shityu namesto coa-quitl sacos teotl avión. Había palabras que no existían en náhuatl, así que las decían en espeañol y ps era una botana escucharlos hablar. Mi hermana Blanca los bautizó como los Tepujas o Tepus para los amigos y pasaron muchos durante algo así como 3 años. Recuerdo uno que se llama (o llamaba, no se que fue de él) Juventino y una vez se puso todo pedote y mariguano y agarró un calibrador y se lo encajaba en el pecho según el por que se quería matar, quien sabe por qué, a lo mejor se le había terminado la mota. El más peculiar, a mi gusto, fue José, mi tocayo. José no podía pronunciar la “u” y la intercambiaba por una “o” con lo que decía ser de Huejotla y que su hermano se llamaba Jesós. Cuando le preguntaba si quería quedarse en Guadalajara me decía que sí, que su sueño era poner un puesto de “frotas y verdoras”. Una vez me mandaron con el a sacar un rollo de alambre de unos 200 kg; estando en el almacén le digo: “mira, con un polín lo sacamos, para no machucarnos y sin tanta fuerza”. Ah no, necio el señor, lo quería sacar solo. Y ahí va, empieza a jalarlo y en eso se le empieza a ir encima y grita desesperado a su hermano “¡AYÓDAME CHOY!” con lo que no pude menos que doblarme de risa. José se enamoró de una mujer que mi tío Severiano bautizó con el apodo de “Monito Cilindrero”, ahí pa que se den un quemón de cómo se veía, y le mandaba notas románticas; alguna vez Chayo (verdadero nombre de la mujer mono) nos enseñó una de esas notas. “Señorita Chayo, permítame llevarla a pasear al mercado de San Juan de Dios, es muy grande y muy bonito y la invito a una comida bien preparada que hacen ahí” Y pues nos daba risa, insensibles y malvados que éramos.

La anécdota que más recuerdo de José es cuando una vez fuimos al fútbol rápido. Yo no jugaba y el tampoco, así que nos quedamos en las gradas viendo a los de la fábrica jugar contra los de la galvanizadora (uno de ellos se llamaba Primitivo, “El Primo”); Choy, el hermano de José jugaba descalzo, y tiraba unos madrazazos de miedo. Total, estábamos José y yo viendo el partido y de vez en vez le preguntaba: “oye, ¿cómo dices defensa en náhuatl?” Y me contestaba algo que, la verdad, no recuerdo.

– ¿Y cómo se dice pelota?
palabra náhuatl
– ¿Y juego?
palabra náhuatl
– ¿Y pégale duro, Jesús?
palabras náhuatl
– ¿Y ¡CUIADO, TE LLEGAN!?
*silencio de unos segundos. José voltea y con toda seriedad contesta:
– ¡AGUAS!

Sólo espero que José siga en Guadalajara y que tenga ya su puesto de frotas y verdoras.

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2 comentarios so far
Deja un comentario

jojojo me encantó tu post compi ^^

Comentario por Ana Lobo

Q buena anecdota me hiciste recordar una vez q andabamos en la zona de la meseta purepecha nos dice un señor Camacuri Iztia y nos reimos mucho por la frase despues investigando con amigos de un pueblito Zacán, cerca al Volcán le preguntamos q significaba y esa Ya valio M

Comentario por Blanca Adriana




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