Goma


Una Mirada
agosto 2, 2009, 10:25 pm
Filed under: Jakoso | Etiquetas: , ,

La miró, y en su mirada había un sinfín de emociones acumuladas en largos silencios y roces furtivos. No era una chica lo que pudiera decirse bonita: tenía pecas en los pómulos, dientes un tanto grandes para la boca pequeña y una piel más pálida que blanca; sus cabellos burdamente detenidos con una pinza a la que le faltaban tres dientes caían desordenados sobre sus hombros. Estaba sentada en la esquina última del autobús, y frente a ella, en el asiento de enfrente, era observada con la ternura de quien se enamora inocentemente de su mejor amiga, y con el dolor inherente a desear algo que se sabe imposible.

Giró la cabeza y apoyó su barbilla en sus brazos recargados sobre sus rodillas. Miró la puerta y su vista quedó perdida entre la multitud de fuera, quedando el solo pensamiento, sólo la cercanía de sus manos deteniéndose en su respaldo. No era que le importaran los demás, era la angustia de no saber si una declaración abierta la incomodaría y terminaría en el distanciamiento permanente; su amistad era evidente y mientras ella le contaba a media voz los chismes adolescentes de sus compañeros de trabajo, una sola sonrisa asomaba como respuesta, oyendo el relato pero sin prestar atencion a las palabras, solo a sus labios dibujando siluetas en el cálido aire del verano y el cálido aliento de su voz rozando su brazo intencionalmente cerca. No, no podía decírselo, se aferraría por siempre a los placeres cotidianos y ocultos en la estructura básica de la amistad: el beso en la mejilla, los abrazos de cumpleaños, la cercanía de un autobús atestado. Pensando en esto sonrió y la miró de nuevo mientras ella veía por la ventana las casas que se perdían en la velocidad del trayecto. La contempló por unos minutos ensimismada, y acercó su mano a la de ella, que asía el respaldo del asiento frente a ella; no la tocó, se conformó con sentir el suave calor en su dorso e imaginó un día en la que pudiera rozarla impunemente, besarla y llevarla a su pecho para transmitirle sus latidos emocionados. Un movimiento brusco, un bache en el camino, les hizo asirse repentianmente de donde pudieran; tomó su mano, sin querer, y ella volvió la mirada de la ventana al punto en que ambas manos, una sobre la otra, se sostenían instintivamente. Cruzaron una mirada cómplice y sonrieron: ella inocente por que le pareció curioso la coincidencia de sus manos en el mismo punto, y su amiga frente a ella con una malicia un tanto infantil, pues sabía que ese contacto infinitamente agradable y oculto, no era visto más que como una cosa curiosa, dejándole estar cerca, tocarla y seguir imaginando instantes improbables, donde ambas caminaban tomadas de la mano…

Anuncios

1 comentario so far
Deja un comentario

Aaaawwwww <3<3

Comentario por Ian




Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s



A %d blogueros les gusta esto: