Goma


Aguascalientes

El domingo pasado fuimos a Aguascalientes, siguiendo una vieja tradición (que data de hace dos semanas que fuimos a Tequila) de viajes domingueros.

¿Por qué? Pues estábamos un buen día la Jany y yo platicando de sobre qué lugar sería bueno para visitar, que estuviera suficientemente cerca y me dijo de repente: vamos a Aguascalientes. Desde el principiome gustó la idea ya que allá vive mi buen camarada el Portero y desde cuando me había dicho que pasara a dar el rol. Le avisé que íbamos (un día antes) e investigué cómo llegar (antes de subirme al coche) y nos lanzamos a al aventura junto con Jocelyn, hermana de Jany.

El camino estuvo tranquilo, salvo el pedazo de la caseta de Tepa a la de ¿San Juan de Los Lagos?, en el que nos tocó lluvia y una carretera espantosa (por $102 varotes, ches lacras). Llegamos por ahí de las 11 a tierras hidrocálidas y merodeamos un poco por el centro. Como yo ya había ido en noviembre, caminamos un poco por el centro y fuimos a un café que me había gustado desde aquella vez y al que le había dicho a Jany que llevaría cuando fuéramos. Casa Corazón se llama el lugar. Tomamos un cafecín, mensajeamos al Porter y al poquito tiempo llegó con Olivia. Estuvimos un ratito ahí platicando y luego nos llevaron al Museo Nacional de La Muerte: es un lugar donde se muestran las representaciones culturales de la muerte desde la época prehispánica hasta la actualidad. Hay piezas arqueológicas y códicles de las civilizaciones Mayas, Mexicas y Aztecas; dos salas con calacas coloridas (y algunas no tan coloridas) y distintas máscaras y cráneos y en la última sala, una exposición de pintura donde hay desde cuadros de Posadas hasta artistas contemporáneos como Nahum B. Zenil. El museo se encuentra en un inmueble que antes fue sede de la Universidad Autónoma de Aguascalientes, un convento y un cementerio indio. En los pasillos y las puertas de las salas, hay esculturas de papel maché de calaveras con vestidos, toreras, payasos y más. La verdad me gustó mucho mucho.

Después de eso, nos llevaron a la plaza de las Tres Centurias que es un tipo museo ferrocarrilero. Uno de los edificios fue realmente la estación de ferrocarriles durante mucho tiempo, hace unos 50 años. Se puede leer la historia de los ferrocarriles y por qué Aguascalientes fue una pieza importante del sistema durante su auge. En otro edificio, una especia de bodega, se puede conocer más de las máquinas en sí, sus piezas, su funcionamiento e importancia. Por un lado de ese edificio hay unos vagones que fueron de primera clase; no se puede entrar, pero por las ventanas vimos la sala, las recámaras y comedores de esos vagones. Más delante sí había un par de vagones a los que nos podíamos subir. Creo que nunca en mi vida me había subido a un tren (además del Tren Ligero pues). Lo que impresionó a Jany fue que estuviera prácticamente solo y en domingo, pero el Portero y Olivia nos comentaban que 1) había partido de las chivas en ese rato (el estadio está a dos cuadras de la plaza) y 2) inauguraron una nueva plaza “fresona” y la gente quería ir morbosamente a merodear por ahí.

Después de las Tres Centurias, fuimos a comer a “El Rincón Maya” con comida típica del sureste. Jany pidó un plato combinado que tenía un taquito, unos como sopes y un tamal (todos tienen su nombre, pero no me acuerdo, ¡ja!) y estaba todo delicioso, en verdad; yo pedí un Poc Chuc, que era un filete de puerco con frijoles negros y ensalada que también estaba bien sabroso. También probé una cosa que se llaman “kivis” que son carne molida de res con trigo y empanizados y estaban bien bien ricos. Después de la comida, salimos al jardín a reposar la comida por que habíamos comido como niños de hospicio. Luego de un ratito disfrutando la rica sombra y el airecito que nos adormecían, emprendimos el camino de regreso, pasando antes a conocer la casa de los Sres. Portero.

El regreso estuvo extraño: pagamos más de casetas, rodeamos, pasamos por una carretera horrible y llena de hoyos y gastamos un cuarto más de gasolina, pero hicimos las mismas dos horas y cacho que de ida. Llegamos cansados, un poco entumidos pero totalmente satisfechos; la verdad es que nos la pasamos muy muy bien y no pudimos tener mejores anfitriones.

¡Ahora nos quedan a deber la visita a Guadalaranch!

Anuncios

1 comentario so far
Deja un comentario

Que rico dia! .. la proxima me invitan? = )

Comentario por alejandra




Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s



A %d blogueros les gusta esto: