Archivado en: Amiguis, Jakoso | Etiquetas: Amigos, Jidouhanbaiki, Maldición, Maquina Expendedora, Sandeces, Universidad
Me terminé mi abastecimiento de galletas hace unos días y hoy después del cafecito se me antojaron unas. Subí al 4to piso donde está la máquina de cochinadas, metí mi moneda de $10 y seleccioné unos Triki-Trakes de $4.50. La máquina me dio mi cambio pero no las galletas. Pacientemente, y pensando en mi nula reserva de carbohidratos para los días venideros, metí la moneda de $5 que me había dado de cambio la máquina y volví a seleccionar los Triki-Trakes. Me dio cambio, me dio los primeros Triki-Trakes y los segundos se quedaron atorados con las galletas de al lado, unas canelitas. “Nomanochinojo”, pensé, pero volví a hacerme de paciencia, eché mis últimos $4.50 y seleccioné las canelitas. Me dio los segundos Triki-Trakes, pero se quedaron atoradas las canelitas. ¿Qué posibilidades hay de que se atoren TRES galletas seguidas? Ya no tenía monedas, así que traté moviendo la máquina para que me diera mis terceras galletas, pero no pasó nada. ¡JIDOUHANBAIKI! Maldije… Pausa
Hace algunos años era un estudiante ocioso y bastante sando y tuve la fortuna de conocer a otro estudiante bastante más ocioso y bastante más sando que yo, el buen Xerdo, con quien llevé la clase de Mercadotecnia. Está dé más decir que esa clase fue una de las mejores de la carrera. Alguna vez, platicando en el búnker, Xerdo me comentó que los japoneses no tienen groserías en su vocabulario pero que jidouhanbaiki sin duda sonaba como una maldición cuando se gritaba con el énfasis y la frustración adecuadas. Jidouhanbaiki se traduce al inglés como vending machine… Play
Me dio un chingo de risa mi maldición y me acordé del Xerdo. Más tranquilo por la tremenda coincidencia de mi deliberadamente mal intencionada, pero chistosa, maldición, volví a intentar moviendo la máquina. Cayeron las canelitas y me bajé con tres paquetotes de galletas y una risilla mensa, recordando aquellos tiempos de maratones y palabras fonéticamente graciosas.
¡Moñoñongo, mi estimado Xerdo!
Archivado en: Jakoso, Opinión | Etiquetas: Afore, Aseo Personal, Banamex, Banorte, Kleenex Cotonelle, Marcas, Papel Higiénico, Trámites
Dos temas sin relación alguna, pero que tenía que comentar hoy por que luego se me olvida.
¿Han intentado alguna vez el Kleenex Cotonelle? Es una maravilla. Quienes me conocen saben que soy un usuario intensivo de estos productos, por mi actividad digestiva demandante pues. En todos estos años, pocos más de 25, nunca había tenido la dicha, el placer y el goce de probar este bendito producto. Yo siempre fui de los que pensaban que cualquier papel era lo mismo y que eso de hacer diferentes tipos de rollos para limpiarse era una jalada mercadológica, pero no, ¡vaya que no señores! la ventaja competitiva de Cotonelle es real y yo y mi retrete lo agradecemos. Menos cuadritos y más suavidad, es como si no se usara papel y en su lugar estuviera una cobijita para bebés. Es asombroso en realidad. Creo que nunca podré volver a comprar otra marca de papel higiénico.
Hoy me dice una compañera “te llamó fulana, de afores, que estás con Banorte y que mañana le traigas identificación oficial y comprobante de domicilio para cambiarte a Banamex” y tres dudas y consternaciones me invadieron. Por orden:
1. ¿Cómo carajos tengo Afore Banorte? No por que sea muy leal a mi empresa, no, es solo que me parece increíble que haya llegado ahí por que nunca he ido a una sucursal Banorte en mi vida y antes de trabajar en Banamex trabajé con mi papá, con el papá de una amiga y con mi tío y ninguno de los tres me dieron aportaciones patronales para el retiro. Es decir, mi primer trabajo con todas las de la ley fue Banamex, y me parece altamente improbable que me hayan dado de alta en otro banco. Mañana preguntaré como fue eso posible.
2. ¿Por qué, chingado, sabe esta mujer que tengo Afore Banorte? ¿Qué coños tiene que andar haciendo investigándome y buscando información mía? ¿Sabrá que sabor de helado me gusta? Yo NUNCA autoricé a nadie como para que hiciera una investigación sobre mis ahorros para el retiro ni mucho menos solicité cambiarme de Afore, no tendría que venir a irrumpir mi paz laboral con sus investigaciones perniciosas y autoaprobadas.
3. En linea con lo anterior ¿Quién le dijo que me quiero cambiar? ¿Es de a huevo que por que trabajo en Banamex tenga que tener afore en Banamex? Ni siquiera sé que beneficios tengo en Banorte, ¿qué tal si me conviene más? Eso es injusto, no me dan chance de decidir, me están imponiendo algo y Dios sabe como me pongo cuando me imponen algo.
Mañana me va a oír fulana de afores, a parte de ser un trámite que YO NO PEDÍ, es un trpamite que me va a quitar un ratote de mi valiosísimo tiempo de hacer estudios. Voy a gritarle cuando la vea llegar “BUENO Y ¿TU QUE TE CREES PARA ESTAR ESPIANDOME?” así de intimidante como soy. La pobre va a salir corriendo.
Despupes de escribir esto, me voy dando cuenta de que los dos temas sí tienen algo de relación semántica ya que ambos tratan sobre cosas cagantes. Soy bien ágil mentalmente.
Archivado en: Amiguis, Jakoso | Etiquetas: Amigos, Anecdotas, Gente, Malamigo
Estaba ocioseando por la más famosa red social del mundo, el Caralibro, cuando me di cuenta de que tenía agregadas personas en mi lista de amigos que no tenía ni la más remota idea de quién eran, que las había agregado sólo por que teníamos amigos en común. Decidí borrarlas y no fueron tantas, como 10 nada más.
En lo que estaba borrando vi a dos personas que me caen muy bien y con quienes he tenido siempre un cargo de consciencia que no me deja tranquilo. Majo y el Davit. Majo es una amiga que conocí por Ian, y que desde que la conozco ha estado muy metida en la danza y las artes. Dibuja increíble y la verdad es que la estimo aunque son pocas las veces que la he visto y pocas las que hemos platicado; recuerdo que recién comencé a andar con Jany, fuimos con ella por un café que desde entonces ha prometido repetirse, pero en casi 5 años no ha vuelto a pasar. Y tengo un cargo de consciencia por eso y por que me invita a sus presentaciones o a eventos en los que está metida (como el Cabaret Capricho) y nunca he ido. No es por falta de ganas, a veces lo olvidaba y a veces no podía; ha sido una combinación de un poco de distracción y un mucho de mala suerte. Acá en el trabajo hay un ejecutivo que SIEMPRE pasa por mi lugar cuando estoy hablando por teléfono. No me la vivo en el teléfono pero es curioso que sólamente pasa frente a mi cuando estoy sumergido en ello. Y me da pena, no quiero que piense que me la vivo hablando, ya me trae de bajada con que me traen cortito. Algo así pasa con Majo, casi siempre que me invita no puedo ir. Y no es pretexto, de verdad no lo es, es sólo que quiero sacar esta frustración que me da.
Con el Davit pasa lo mismo. A el lo conocí por el Alex y el Turok. Alex fue mi compañero en la primaria, de 2do a 5to año; después dejé de verlo hasta que entré a la universidad y en la clase de inglés su apellido me sonó familiar. Sí era el de la primaria. Turok estuvo conmigo en clase de redacción y hasta despupes de conocerlo por separado del Aletz, me enteré de que eran amigos de la prepa. Luego juntaron sus bandas y conocieron al Alfred que era amigo de los amigos de Laureano, quien era amigo de Miguel. Davit es el baterista de esa banda. Ellos tocaron una vez en mi cumpleaños, una vez en el de Jany y una vez en una posada organizada por el hermano de Jany. Tocan poca madre, de verdad me gusta mucho escucharlos tocar. Pero nunca he ido a algún toquín de ellos en un bar. Y pasa lo mismo, cuando hay toquín, no puedo ir. Y me siento mal, por que de verdad los estimo y no quiero que lleguen a pensar que solo los busco cuando quiero que toquen en un evento. Fueron una vez a mi despedida, cuando me fui a Cancún y la verdad los considero mis amigos, pero pues soy un amigo chafa que no va a verlos tocar.
Supongo que sí, soy mala onda…
Archivado en: Jakoso, Por la Calle | Etiquetas: Anecdotas, Chistoso, Comida, Guadalajara, Morelia, Oficina, Tortas Ahogadas
El… ¿jueves? ya no recuerdo, creo que si fue el jueves, me quedé a comer en la oficina por que andaba en chinga con unas correcciones. Después de un malentendido y algo de drama con unos sushis que encargamos, luego no íbamos a tener y al final si llegaron, fuimos a comer una tortas ahogadas a unas cuadras de la oficina.
Tortas ahogadas. Morelianas.
Se me oucrrió una analogía interesante. Cuando uno va a ver las películas basadas en libros, erróneamente espera que estas sean iguales, página por página. Yo solía esperarlo, pero después del Conde de Montecristo entendí que lo único que pueden tener en común es el título y eso no las hace malas películas, sólo malas adaptaciones, o adaptaciones a secas. Yo leí el libro de las tortas ahogadas y me llevaban a ver la película.
El lugar, sugestivamente, se llamaba “Tortas Guadalajara”. El menú estaba en una pizarra y mi primera sorpresa fue ver que las tortas costaban $15 y que la orden de tres tacos con carne costaba $12. En guanatos, los tacos salen a $10 cada uno mientras que una torta llega a alcanzar los $30 en algunos lugares. Yo pedí torta y todos los demás (Diana, Sonia, Víctor y Pepe) pidieron órdenes de tacos. ¿Quien va a LAS TORTAS y no pide tortas?. Algo diferente es que aquí cuando pides te preguntan qué término quieres tu órden: una órden de tacos, ¿qué término?, tres cuartos, la mía media; pensé que se referían al término de las carnitas y no concebí comer maciza que no estuviera bien cocida, pero luego me explicaron que se refieren al término de la salsa y cuando les dije que allá no es así se sorprendieron un poco. Allá la llevan con salsa de jitomate y uno le pone chile o ellos le ponen el chile, pero no hacen 4 tipos de salsas diferentes. La torta estaba muy rica, no es igual a la de Guadalajara, pero eso no demerita el sabor de la Moreliana. La única diferencia está en el pan: mientras en Guadalajara se usa birote salado, acá usan una especie de telera. La consecuencia es que al último uno come una pasta de pan con salsa y carne en vez de una torta. Pero rico, de verdad.
Me empaqué también una orden de tacos, por no dejar pues, y también estaban ricos. Víctor tuvo ganas de otro taco y le llamó al mesero. Deme otro taco joven, ¿qué término?, completo, ¿un… MUERTO?, sí un muerto. Se hizo el silencio en el local, las cocinaros dejaron caer una telera y dos niños lloraron. Después de tragar saliva incrédulo y de escribir con mano temblorosa en la comanda, el mesero se alejó. Después de un rato, un buen rato, Víctor seguía sin su muerto así que se levantó a la cocina para recordarles. Al poco tiempo que se sentó, le trajeron su taco. Preguntó si era el muerto y el jovenzuelo le dijo que ERA el muerto que se convirtió en 1/4. Primero no entendimos, pero entre risas Víctor nos platicó que cuando se levantó a ver que pasaba le dijo al mesero: “pedí un muerto, pero mejor llévamelo 1/4. De todos modos, tú di que es el muerto”. Nos doblábamos de risa, si Víctor no le hubiera preguntado nada, todos hubiéramos pensado que era el muerto y cuando le echara más picante ibamos a ver lo machín que era. Pero el mesero la regó y el Víctor, por adornado.
Bueno, diario escribo, pero en los estudios que preparo en el trabajo. De cierta bizarra manera, eso me ayuda, por que aunque escribo análisis financieros, cuido siempre mi redacción y gramática: “la empresa presenta un crecimiento en ventas de 15% real anualizando las cifras obtenidas a junio de 2009, gracias a la diversificación de su cartera de clientes, atendiendo empresas como fulana y sutana con quienes ha logrado ingresar por la calidad de su producto y la experiencia de más de 30 años como proveedor de mengana, líder en el mercado de espiroquetas” . No es nada más decir que creció o cayó o mejoró o llegó a tanto (por que nunca, NUNCA, se dice que empeoró), no, hay que, como dicen los jefes, darles a masticar carnita.
El punto es que hoy comencé con el Mes nacional de escritura de novelas, y me ha costado trabajo vencer la hoja blanca, pavorosa como la recordaba de hace un par de años. En esos entonces, cuando según yo escribía, abría Word y me ponía a darle, y hoy que empecé me di cuenta de que Times New Roman es una fuente poco más que fea; me he acostumbrado descaradamente a la Arial en 9 puntos y a los párrafos justificados. Siento que me va a costar más trabajo del que pensé llegar a 50,000 palabras ¡son un chingo! tengo como una hora y no llevo ni 500. Lo malo no es el tiempo, si escribiera tres horas asunto arreglado, lo malo es que después de cierto rato tiendo a bloquearme, tengo las ideas pero me hago bolas y no digo lo que quiero decir. Y releo, y corrijo, y quito y pongo. Y me entretengo y llego al punto en el que ya no sale nada, se cierra la llave. Creo que es cosa de condición, como cuando corro, las primeras veces no aguanto ni 5 minutos corriendo, pero luego de entrenar un tiempo puedo hacerlo por 10, 20, 30 minutos; espero que al finalizar octubre pueda correr maratones literarios escribiendo durante horas sin tener que parar a tomar aire.
Ya veremos, por hoy, ahí queda, ya mañana reeleré eso último que no me gustó y seguro encontraré la forma de que quede leíble.
Espero…
Archivado en: Amiguis, Jakaninoso, Jakoso | Etiquetas: Amigos, Depa, Morelia, Solo
Pues ya tengo internet en la casa, aunque ahorita estoy escribiendo desde la oficina. Una hora y siete minutos tengo con la página de WordPress abierta y no había podido dedicarle unos minutitos a escribir. Una parte el trabajo y otra parte la pasadera de gente que me hace minimizar la ventana cada que alguien pasa -justo como ahora- para que no se vea la vagancia.
Total, han pasado montones de cosas desde que hace un mes escribiera lo último aquí. Lo más relevante es que vino Jany el fin de semana del 10 al 12 y nos la pasamos muy bien y muy divertidos. Vino con la Eli, Quique y Cheli; el sábado que llegaron nos fuimos a beber a un lugar llamado Santo Pez y nos la pasamos muy agusto (por ahí rondan las fotos que nos incriminan), después nos fuimos a, ajem, bailar norteño y por último quisimos cenar papas al horno, pero unos galanes que se consiguió la Cheli nos llevaron a unas hamburguesas bien deliciosas y bien baras. El domingo fuimos a centrear y nos subimos al tranvía histórico, terminando en el museo del dulce para tomar el chocolate más rico jamás producido por el hombre. Me pongo a pensar, cada que venga alguien por primera vez, la rutina centro-tranvía-chocolate será repetida; no me molesta, pero sí se me hace curioso. Como que tengo que conocer más cosas para irle variando en cada visita. Total, el domingo en la tarde nos lanzamos al Mega (conocido en Morelia como LA Mega) y compramos todo lo necesario para que Chely preparara unos camarones a la diabla de no-mames-que-pinchis-ricos-y-enchilosos-quedaron. Después vimos una película en la casa y a dormir. Por desgracia -y por buey- fui a trabajar el lunes mientras ellos se quedaron en la casa; nos vimos para comer y después de eso ellos se regresaban a Guadalajara. Suspiro. Otro suspiro. La extraño, hablo con ella diario con nuestro super plan Movistariano, pero es diferente.
En general, el primer mes ha pasado bien; ya llego al depa y me siento como en mi casa. No he desperdiciado tanta comida como había pensado y mis dotes culinarios -heredados por el lado materno- están saliendo a flote; el domingo pasado me preparé unas fajitas que me quedaron deliciosas y ayer me cené unas sincronizadas que ya quisieran preprarar en algunas cocinas económicas.
Me siento bien, tranquilo, con los accesos repentinos de nostalgia y soledad, pero bien.
Me quitaron el internet gratis :( pronto pronto ya voy a tener, está bien canijo tratar de escribir en el blog desde la oficina, no se puede, no hay privacidad, ajusta solo para unos cuantos twitts esporádicos…
Pero pronto, pronto…
Pues se está acabando mi primer día en Morelia.
Empezó medio con el pie izquierdo, por que me levanté y no había agua pa bañarme y cuando llegué al trabajo me dijeron que el bono no quedó en esta quincena, sino hasta la siguiente. Yo había prometido pagar mis deudas hoy, y me cae gordo quedar mal, pero ahora sí que no hay de otra.
Es raro, ser nuevo en un lugar, este sentimiento de soledad, es raro. No malo, sólo es raro. Allá yo tenía mi oficinota para mí solo y estaba bien por que ponía mi música y no molestaba a nadie, acá estoy rodeado de gente, con la que no me llevo y que ni siquiera conozco. Eso como que me frustra, por que así lo que se dice “ah cabrón, que social” no soy. A ver que pasa con el paso del tiempo. Lo bueno es que estaré hasta al gorro de chamba como para preocuparme por mi interacción con mis compañeros.
Hoy fuie beneficiado por lo cercano que tengo todo, fui al super saliendo y de ahí a mi casa sin ningún problema. Trayectos cortos. Compré cosas esenciales para la supervivencia y cordura de cualquier persona: Nutella, Mermelada y Mantequilla de Maní (¿Quién demonios les dice maníes a los cacahuates?). También algunos enlatados ya que, gracias al retraso del bono, estaré 15 días más sin refrigerador. Si alguien tiene alguna recomendación para preparar cosas que no necesiten ser refrigeradas, venga, les estaré agradecido.
Y así va la vida solitaria en Morelia. Olvidé mi cámara en mi casa y mañana martes regresaré, por lo que voy aprovechar para traérmela y traerme a mi pez, Don Pipirulando.
Si alguien me quiere visitar, nomás me avisa pa prepararles un lugarcito en el suelo =)



